Un nuevo atentado terrorista en Jerusalem
cobra la vida de cuatro jóvenes soldados israelíes-tres chicas y un varón-
cuando visitaban en grupo un mirador muy conocido con vista a la Ciudad Vieja.
Otros 15 resultaron heridos, tres de ellos de gravedad. El arma letal fue un
camión conducido por un árabe de 28 años del barrio Jabel Mukaber de Jerusalem
oriental, que embistió al grupo a gran velocidad, cuando los soldados acababan
de bajar de su ómnibus, en el marco de una actividad educacional. El atacante
alcanzó a dar marcha atrás para volver a atropellar y aumentar el cruento saldo
de víctimas. Finalmente, fue muerto por los disparos de un civil, un guía
turístico, que comprendió que lo que veía no era un accidente sino un atentado.
El terrorismo golpea y las ratas salen de
las cloacas. Las ignorantes. Las antisemitas. Las que comentan la noticia en
los portales y se regocijan por las muertes israelíes, pero en realidad se
están regocijando por la muerte de judíos ya que hay inclusive algún energúmeno
que se lamenta públicamente de que Hitler no haya matado a todos.
Sí, eso pasa en los portales también en
Uruguay. Nos duele el alma verlo y reconocerlo, pero lamentablemente, no es un
fenómeno nuevo. Las redes sociales facilitan la bajeza, la falta de vergüenza,
la expresión fácil del odio.
«Ya era hora que le tocara a los
judíos», escribe uno. «Está muriendo gente por todos lados y ellos
que son los responsables salían intactos». El pequeño detalle que olvida
este erudito de agudo análisis es que los que mueren por todos lados, son
árabes asesinados por sus propios hermanos, víctimas de diferentes ramas del
Islam radical. Claro que se ve que no oyó sobre todos los judíos que mueren
desde hace tanto a manos del terror. Ah…casi olvidamos…el «por todos
lados» incluye a ciudadanos del mundo que pasean por un mercado navideño
en Berlín, que celebran el nuevo año en Estambul y demás, asesinados por
terroristas fundamentalistas islámicos…
Lo increíble es la facilidad con que largan
slogans, frases hechas sin contenido, la ligereza con hablan de
«genocidio» de los palestinos. Lo peor es cuando se junta el odio con
la ignorancia, esa ignorancia que se resolvería si les interesara saber algo. Como
por ejemplo que en los mismos hospitales en los que están atendiendo ahora a
los heridos del atentado, atienden con plena igualdad a los pacientes árabes,
también los llegados de los territorios bajo control de la Autoridad Palestina.
Y dan tratamiento de fertilidad a mujeres árabes que piden ayuda al no poder
concebir.
Qué extraño este «genocidio»…se
ve que los árabes no se enteraron de él…es que si así fuera, la lógica
indicaría que se alejen de los judíos antes de que los capturen y maten. Pero
en lugar de eso, numerosos palestinos de Cisjordania que no recibieron permiso
de trabajo en Israel, hallan la forma de entrar a territorio israelí
ilegalmente, con tal de trabajar con los judíos, donde reciben un sueldo mucho
mayor que en sus propias ciudades.
Qué poco eficiente ese
«genocidio», que el atacante de este domingo , árabe, manejaba un
camión enorme con matrícula israelí, lo cual significa que siendo árabe, como
es natural para todos los habitantes del país, se movilizaba con plena libertad.
Qué extraña la dicotomía entre las
«masacres» de palestinos que los sabios comentaristas atribuyen a
Israel y la vida de todos los días…Una hora después del atentado, tuve que ir
a un centro comercial de Jerusalem a unas diligencias. Pasé por un café que
conozco bien. Como siempre, judíos y árabes estaban sentados en un rato libre.
Una mujer árabe con la cabeza cubierta y por lo tanto fácilmente distinguible
como tal, tomaba algo mientras leía. En la mesa de al lado, una familia de
judíos religiosos con sus niños. De fondo, pasó un grupo de soldados. A nadie
le parecía extraña esa convivencia, aún una hora después del horror del camión.
Pero en las cloacas está oscuro. Y cuando
falta luz, no se ve la verdad.